Adiós Charlie, adiós Alfie.

Omran, tras el bombardeo en Alepo, Siria.

Omran, tras el bombardeo en Alepo, Siria.

“Y el juez sentenció que Charlie Gard no debía seguir viviendo, pese a la reiterada discordancia con sus padres. Alfie Evans, es la segunda víctima de esta nueva y decrépita sociedad, en la que los hombres con poder juegan a ser dioses”.

Tanto Charlie como Alfie eran  dos recién nacidos que todavía no gozaban de más de uno y dos años respectivamente. A ambos se les había diagnosticado una “enfermedad rara” y su vida dependía de una máquina. Pero, como es obvio, sus padres no perdían la esperanza de que sus hijos se recuperaran. Día y noche buscaban soluciones, pedían recaudar fondos para pagar gastos, contactaban con distintos médicos y hospitales para hacerse cargo del pequeño e incluso recogieron miles de firmas para evitar lo que posteriormente iba a suceder: un juez iba a dictaminar que el pequeño Charlie y el pequeño Alfie, debían ser desconectados, muy a pesar de que los médicos dicen que “la dignidad [del pequeño] es siempre un bien superior” a la voluntad de los padres.

En el caso de Charlie Gard, el proceso pasó a los tribunales europeos quienes, sorprendentemente, dieron la razón a la autoridad judicial británica. En el caso de Alfie Evans, el Tribunal Supremo del Reino Unido emitió un dictamen por el que se autorizaba su desconexión. Finalmente ambos han sido condenados.

Los progenitores de Charlie llegaron a recaudar 1.5 millones de dólares americanos para trasladarlo a Estados Unidos. Los padres de Alfie aún mantenían la esperanza de poder salvar a su hijo, así que únicamente pidieron que se permitiera trasladar a Alfie a un hospital en Roma, Italia, que se había ofrecido para llevar a cabo el tratamiento, que pagarían con las 50.000 libras que habían recaudado. Pero nada de esto era suficiente para que, ni el hospital, ni la autoridad judicial, cambiaran de parecer.


¿Qué les queda a los padres de Charlie y Alfie cuando el mayor órgano de justicia del Reino Unido y de Europa les niega la vida a su hijo? Absolutamente nada. Nada bueno. Solo tristeza, impotencia, rabia. Quizá no. ¿Por qué el Estado se arroga la facultad de decidir qué conviene a los ciudadanos, aun cuando aquel esté violando los propios principios constitucionales que, en teoría, le legitiman? Si nadie dice nada, el Estado puede excusarse en la soberanía popular si se le antoja. Y si nadie dice nada, ¿podemos afirmar que estamos ante la sociedad más infantilizada e inmadura de la historia? ¿Por qué cuando se trata de homosexuales, comunistas o musulmanes todo el mundo ladra y rebuzna, y cuando se trata de la vida de una persona, valor que únicamente defiende el catolicismo, todos callan e ignoran?

La pérdida de valores en Occidente es real; los Estados occidentales han sustituido los principios éticos del cristianismo por aquellos que se les ajustaba mejor, no solo para amoldar los actos a su forma de pensar, sino para poder manejar e influir al ciudadano a su antojo, como a un pelele. Esto ha dado paso al nacimiento de la dictadura del relativismo, donde aquellos valores éticos y morales que propugnaba la Iglesia han sido no solo apartados, sino sustituidos por esos en los que el Hombre cree sentirse mejor, más libre. Pero nada más lejos de la realidad: Europa se hunde en su historia, sus tradiciones, sus pilares fundamentales. Y se está convirtiendo en aquel niño caprichoso, chillón y maleducado, que hace, dice y come lo que le seduce y le satisface en ese preciso momento, sin atenerse a las futuras y cercanas consecuencias.

Quizá no amamos lo suficiente como para defender lo que creemos. Quizá es más fácil quedarse sentados. Qué digo más fácil, más cómodo. Porque, qué pereza salir cuando llueve. No queremos mojarnos. ¿Verdad? Pero llegará el día, y nos tocará. Lo viviremos en nuestra carne. Recordaremos a Charlie, a Alfie. Solo pensaremos en gritar. En llorar. Y entonces seremos capaces de distinguir nuestras lágrimas entre la lluvia.

Nos arrepentiremos, como Pilatos, una vez más.

“Ladran, luego cabalgamos”. 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s