8 de marzo

Rosie Rhe Riveter

“We can do it! – Rosie the Riveter”.

Es una lástima que hoy sea el día Internacional de la Mujer, porque el día de la mujer debería serlo cada día. Y es una lástima que, en ocasiones, este movimiento feminista manipule, mienta e imponga una serie de conductas a las mujeres que no quieren dejarse engañar. Sin embargo, no todo lo defendido por esta manifestación es manipulación, mentira e imposición. Desde luego que no. También tiene su parte de verdad, su razón.

Uno de los mensajes promovidos por la manifestación, y de forma muy acertada, es el que lucha contra la violencia de género, contra los abusos sexuales que ellas mismas sufren, contra la, ahora, tan comentada “brecha salarial”, pero que nadie ha parado a preguntarse qué significa y si es realmente cierto (sobre la brecha salarial leed el artículo de Juan Ramón Rallo La trampa liberticida de la brecha salarial“).

Es de justicia que ante todas estas reivindicaciones todos nos levantemos y gritemos al unísono. Pero ¿contra quién? ¿cómo podemos evitar un ataque o un abuso a una mujer cometido por un loco, un demente, un enfermo? ¿A caso podemos evitar los asesinatos cometidos a hombre o mujer? Se puede reducir el daño educando y concienciando a la ciudadanía, pero este mal nunca podrá ser erradicado y menos si se culpabiliza al hombre por el mero hecho de serlo. El número de víctimas –mujeres– que sufren estas injusticias, debe ser reducido al máximo. Pero aquel que esté convencido de poder extinguir el mal de nuestra naturaleza está más que equivocado. Y por ese motivo, hace 2.000 años, un Hombre nos dio la solución de cómo evitar ese Mal a través del Bien. Pero decidimos no creerlo. Y lo castigamos. Nos lamentamos ahora. Y seguiremos haciéndolo.

El feminismo está mezclado con la idea tan absurda de que la mujer es libre si sirve a su jefe y esclava si ayuda a su marido” –G. K. Chesterton–.

El Manifiesto 8M también denuncia dos temas muy importantes y dignos de una verdadera huelga feminista. Estos dos temas son: el fin de la guerra y la venta de material bélico –¡olé!– y que la “defensa de la vida se sitúe en el centro de la economía y la política”. En cuanto al primero, en mi opinión, no podían estar más en lo cierto. Las guerras son fruto del hombre y de su egoísmo, así como del capitalismo. Vivimos en una sociedad donde reina el mal, la avaricia y el poder. Tantos países en guerra y tantas familias destrozadas –países de Oriente Medio– por el ansia del control geopolítico y económico de los gobernantes. En cuanto al segundo tema, parece difícil interpretar con precisión a qué se refieren. Puesto que la vida debería ser un derecho primordial en todo ser humano y sin embargo, las mismas feministas, insisten en arrogarse el poder y decisión de quitar una vida. En efecto, hablo del aborto. Millones de vidas son arrebatadas por decisión de sus madres –y, normalmente, también de los padres– pues ellas deciden sobre “sus cuerpos”. Tras esta afirmación se esconde la irresponsabilidad, la mentira, el placer.

Quiero creer que la “defensa de la vida” sea grito sincero y puro, no solo en este colectivo, sino en todas las mujeres. Porque no hay más mujer que la que defiende la vida de su hijo, sean cuales sean las circunstancias. Pues ahí radica el verdadero feminismo. La mujer que ama, que lucha y trabaja. La que en épocas de guerra, no solo batallaba al frente, que lo hacía, aunque en menor cantidad que el hombre, sino que lo hacía desde la retaguardia haciendo de motor: la que alimentaba a los soldados, dirigidos por el egoísmo de sus gobernantes. Ellas confeccionaban sus trajes y armas, con lágrimas, sudor y profunda tristeza, pues muchas despedían con un último adiós a sus padres, esposos, a sus hijos. Y nunca más volverían a verlos.

 


Visto en las redes:

Si vas a defender a las mujeres tienes que saber que: 

  • Hay mujeres que creemos en Dios, ser atea o destruir templos no te hace más feminista, te hace intolerante.
  • Hay mujeres que somos femeninas y nos gustan las flores y los bombones, y eso no nos hace más débiles ni menos luchadoras.
  • Hay mujeres que defendemos la vida, y que vos estés a favor del aborto no te hace más mujer o más feminista.
  • Hay mujeres que respetamos nuestro propio cuerpo, si quieres mostrar las tetas, te respeto. Pero déjame que te diga algo: eso no te hace mejor que yo.
  • Hay mujeres que trabajan, que estudian, que se rompen el lomo para demostrar que somos más fuerte que cualquiera y esa es su manera de luchar. Romper patrulleros y tirar piedras no te hace más feminista, ¡te hace violenta!

Para ser feminista hay que empezar por respetar a TODAS las mujeres, no solamente tu idea de lo que tenemos que ser y hacer”.

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