La promesa de Lady Godiva

Lady Godiva

Aquel que frecuente la prensa española y el resto de medios de comunicación probablemente se haya formado –y conformado con– una idea anticlerical muy evolucionada, además de agresiva. Quienes no se hayan visto influidos por semejantes acusaciones inquisitoriales sobre la Iglesia será, bien por un avanzado interés y rigor de búsqueda e información, o bien por mera educación. El español medio y poco aventajado se encuentra entre dos paredes –o cuatro, mejor– que poco a poco van reduciendo su espacio interior, en el que se encuentra el lector común. De nuestros medios no salen más que algarabías que resultan ser críticas a la Iglesia; lo cual, sin embargo, es más que justo e inteligible tras conocer tantas aberraciones que algunos de sus integrantes han llegado a cometer. Aun así, la información deja de ser real y verídica cuando solo se hace eco de aquello que a uno interesa que sea dicho.

Lady Godiva –según la leyenda anglosajona, en parte real– fue una dama afable y de envidiable beldad; mujer del conde Leofric, a quien rogó no ahogar a sus súbditos con tan pesados tributos. Este aceptó la petición de su mujer, no sin antes pedirle a cambio pasearse despojada de toda vestimenta por el pueblo, con el fin de que Godiva renunciara a su ruego. Ella soportó el encargo, acordando antes con los vecinos quedarse en sus casas y cerrar las ventanas para no ser incomodada.

Hoy por hoy podríamos tomar como análogo este suceso, entre el mito y la leyenda, con el trato de los medios de comunicación con la Iglesia. Lady Godiva es la Iglesia católica, obligada a pasear sus vergüenzas –sus pecados– por el mercado del pueblo, mientras los medios se esconden cuando se trata de informar sobre su belleza y su buen obrar –¡es mucho mayor!–. Algo que no he mencionado sobre la leyenda, es que hubo un vecino – el sastre Tom,  Tom el mirón– que quiso ver su encanto y quedó ciego por ello. Así actúan los medios cuando, con una media verdad, dejan de informar sobre la totalidad. De tal modo, el lector y ciudadano queda cegado y aturdido –se pierde el digno proceder de la Iglesia– que merece conocer la verdad y queda, por tanto, a merced del cuarto poder estatal. Caer en el maniqueísmo ridículo y el reduccionismo miope es fácil si no se contrastan adecuadamente las noticias y se deja uno arrastrar por la fuerza de la riada mediática. Por cierto, Lady Godiva fue fiel devota a la Virgen María e hizo construir un monasterio benedictino con su patrimonio.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s